Emancipación de los jóvenes

El día que todos los partidos políticos se pongan de acuerdo en que la vivienda es un derecho y no un bien susceptible de especulación, en ese momento histórico, nos encontraremos ante el punto de partida en el complejo camino de la facilitación de la emancipación de los jóvenes.

Los jóvenes debemos plantar cara al problema de la vivienda que nos impide emanciparnos a esa edad en la que verdaderamente lo necesitamos. El sistema actual nos obliga a que teniendo contratos de trabajo de “mileurista”, cuando no peor pagados, afrontemos hipotecas que suponen estar cogidos del pescuezo durante media vida y destinar una importante parte de nuestros salarios a pagarlas. Pagamos una barbaridad en intereses porque creemos que no nos queda otra salida. Pero es que sí hay otra salida, sustituir en nuestras mentes esa necesidad de vivienda en propiedad por el alquiler. Es muy diferente pagar una renta a hacer frente a un préstamo hipotecario. Convertirnos en arrendatarios. Lo que conlleva el fomento de la oferta de vivienda en alquiler y un importante cambio cultural.

Está claro que se trata de una problemática tan compleja que nadie puede poner sobre la mesa una solución mágica, no obstante, las instituciones tienen en sus manos ir adoptando nuevas políticas. Una de las medidas para contribuir a la facilitación de la emancipación de los jóvenes es el fomento de esa cultura del alquiler creando vivienda de alquiler social para las personas de entre 18 y 35 años como primer paso en el camino de la emancipación, lo que, por otra parte facilita la movilidad, que dado el mercado laboral actual evita complicaciones a la hora de aceptar empleos en diferentes lugares. Inculcando de ese modo ya desde una edad más o menos temprana la cultura del alquiler. Lo que no significa construir más viviendas, sino aprovechar las ya existentes. Para ello sería un gran avance un pacto entre todas las formaciones políticas para afrontar el fenómeno de la vivienda vacía y el posible aprovechamiento que se puede fomentar desde las instituciones públicas tomando medidas de tipo fiscal.

Sería positivo, además, destinar a vivienda de alquiler social para jóvenes aquellas edificaciones que actualmente están en desuso incentivando a sus titulares o aquellas cuya utilización actual carece de sentido, como son las instalaciones militares del ejército español existentes en Euskal Herria. La VPO en propiedad no es la solución y considero que frente a la cultura de la lotería y de la propiedad se ha de impulsar ya entre los jóvenes la cultura del alquiler, un alquiler flexible en términos temporales y de renta en función de si se es estudiante o trabajador y teniendo en cuenta, en este último supuesto los ingresos que el joven tiene . Los derechos no se sortean y la vivienda es un derecho básico.

Ibon Usandizaga
Idazkari Nagusia

Tema: Justicia social

Autor/a: Ibon Usandizaga

Medio de comunicación: Deia

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