PAZ. NORMALIZACIÓN POLÍTICA.
Imaginemos que alguien dice que se debe disolver el club de fútbol Atlético de Madrid y que nadie podrá ser aficionado de este equipo porque un criminal que casualmente era hincha de éste, podría haberlo sido de cualquier otro, asesinó en su día a un hincha de la Real Sociedad. Lo veríamos como un juego tramposo, injusto y manipulador.
Pues bien, Ramón Jáuregui, portavoz del PSOE en la comisión constitucional del congreso de los diputados de Madrid y reconocido socialista vasco, continúa erre que erre mezclando paz con normalización política y defendiendo que mientras exista violencia, los abertzales pacifistas no vamos a poder seguir trabajando por las legítimas reivindicaciones mayoritarias del Pueblo Vasco.
Porque ¿qué culpa tienen los hinchas de bien del Atlético de Madrid de que un criminal fuera simpatizante de su mismo equipo? ¿Debe pagar Euskal Herria el que una organización armada cometa crímenes manifestando que lo hace en su nombre, cuando precisamente la sociedad vasca le da la espalda y le está exigiendo permanentemente que desaparezca y manifestando que la política deben hacerla exclusivamente las formaciones políticas y únicamente mediante el diálogo? Tanto ETA como los partidos políticos nacionalistas españoles mezclan no violencia y normalización política, es decir, los crímenes que comete ETA y el anhelo de solucionar de una vez por todas el desajuste entre las pretensiones mayoritarias de la sociedad vasca y su reflejo legal, entre sus aspiraciones y derechos y el marco jurídico positivo. Que a los ciudadanos y ciudadanas no nos hagan perder las perspectiva.
Es por ello que aquel planteamiento, que ya hacía el Lehendakari Carlos Garaikoetxea, de dos mesas de negociación diferenciadas en este proceso parece el más adecuado y el que cuenta con mayor apoyo. Una mesa entre ETA y el gobierno para tratar asuntos de carácter exclusivamente militar, es decir, desarme y presos, y otra integrada por todas las formaciones políticas vascas que aborde definitivamente la resolución del conflicto político, la normalización política. La política la hacen exclusivamente las formaciones políticas, ETA es una organización militar, no política.
No podemos permitir que lo militar esté por encima de lo político. No podemos aceptar que ETA condicione a los partidos políticos en su labor diaria, porque sería tanto como reconocer que dispone de un poder paralizador de la actividad política cotidiana.
Ibon Usandizaga
Secretario General de Gazte Abertzaleak
Tema: Euskal Herria
Autor/a: Ibon Usandizaga
Medio de comunicación: Gutuna




