Gazte Abertzaleak condena la sentencia contra 6 jóvenes de Oarsoaldea y exige la disolución de la audiencia Nacional
Las juventudes de Eusko Alkartasuna han mostrado una vez más, su más firme denuncia ante la inaceptable sentencia de la Audiencia Nacional. Según Haritz Perez, secretario de Organización de Gazte Abertzaleak “Mientras algunas personas dicen que se ha acabado la violencia y que estamos en paz, la juventud vasca sigue siendo atacada, perseguida, detenida, torturada y encarcelada, haciendo así oídos sordos a las exigencias de la juventud vasca y de la sociedad vasca en general”. Ante estos hechos, el secretario de Organización ha manifestado convencido que “no van a parar la lucha de la juventud vasca; aunque hayan encarcelado a 6 jóvenes más, somos cientos los y las jóvenes que vamos a seguir con la lucha política de los anteriores, porque eso es lo que realmente quieren: encarcelar la política, las ideas, nuestra forma de pensar, y eso no lo van a conseguir nunca”.
Desde Gazte Abertzaleak han querido mostrar su total solidaridad con las personas condenadas, así como con sus amigos y familiares, y han querido recordar que estas sentencias son impuestas por su trabajo político, de forma que una vez más han quedado en evidencia las vergüenzas de la supuesta justicia española.
Según la organización juvenil indepependentista y de izquierdas, es fundamental que todos los agentes den pasos hacia la normalización política y hacia la paz, teniendo como base el Acuerdo de Gernika y la internacionalmente reconocida Declaración de Aiete.
En este sentido, y recordando los puntos del Acuerdo de Gernika, exigen la legalización de todas las organizaciones juveniles ilegalizadas. “Creemos que es fundamental que se tenga en cuenta a la históricamente estigmatizada juventud vasca a la hora de exigir el reconocimiento, la verdad y la justicia para todas victimas, ya que dichos jóvenes son también víctimas del conflicto vasco” apela Haritz Perez.
Además, desde Gazte Abertzaleak piden, una vez más, la disolución del tribunal político heredado del Franquismo, la Audiencia Nacional, que no debiera de existir en una democracia normalizada y que ha creado tanta injusticia y sufrimiento en el conflicto vasco.
Por último, las juventudes de Eusko Alkartasuna exige el fin de los juicios y sentencias políticas; piden la anulación de procesos en marcha y condenas que como en el caso del grupo de Oarsoaldea, sitúa a personas jóvenes tras barrotes de injusticia durante años; y que de una vez por todas desde los gobiernos de los Estados español y francés se dejé de amedrentar el impulso organizativo juvenil que ha tenido Euskal Herria de generación en generación.
Desde Gazte Abertzaleak han querido mostrar su total solidaridad con las personas condenadas, así como con sus amigos y familiares, y han querido recordar que estas sentencias son impuestas por su trabajo político, de forma que una vez más han quedado en evidencia las vergüenzas de la supuesta justicia española.
Según la organización juvenil indepependentista y de izquierdas, es fundamental que todos los agentes den pasos hacia la normalización política y hacia la paz, teniendo como base el Acuerdo de Gernika y la internacionalmente reconocida Declaración de Aiete.
En este sentido, y recordando los puntos del Acuerdo de Gernika, exigen la legalización de todas las organizaciones juveniles ilegalizadas. “Creemos que es fundamental que se tenga en cuenta a la históricamente estigmatizada juventud vasca a la hora de exigir el reconocimiento, la verdad y la justicia para todas victimas, ya que dichos jóvenes son también víctimas del conflicto vasco” apela Haritz Perez.
Además, desde Gazte Abertzaleak piden, una vez más, la disolución del tribunal político heredado del Franquismo, la Audiencia Nacional, que no debiera de existir en una democracia normalizada y que ha creado tanta injusticia y sufrimiento en el conflicto vasco.
Por último, las juventudes de Eusko Alkartasuna exige el fin de los juicios y sentencias políticas; piden la anulación de procesos en marcha y condenas que como en el caso del grupo de Oarsoaldea, sitúa a personas jóvenes tras barrotes de injusticia durante años; y que de una vez por todas desde los gobiernos de los Estados español y francés se dejé de amedrentar el impulso organizativo juvenil que ha tenido Euskal Herria de generación en generación.




