El nacionalismo vasco está legitimado para presentar el Plan Ibarretxe, el Libro Rojo de EA o cuantos planes crea convenientes, incluidos, por tanto, los de carácter independentista. Ése es el camino, plantear soluciones al conflicto que vivimos entre Euskal Herria y los Estados español y francés y someterlos a debate. Claro, que ello sólo sería posible en un Estado auténticamente democrático. Basta de que aquellos que se autodenominan demócratas satanicen y criminalicen a los abertzales. La Constitución y las leyes no están grabadas en piedra, deben caracterizarse precisamente por el dinamismo para el sano funcionamiento del Estado Autonómico.
No se puede excluir, por tanto, el debate sobre el modelo de Estado. La violencia de ETA no se puede utilizar como pretexto para exigir a los abertzales que renuncien a sus pretensiones políticas y a su proyecto de una Euskal Herria libre. De ese modo se le está concediendo a ETA un peligroso papel de tutor. Las pretensiones de los abertzales por vías pacíficas son perfectamente legítimas. Lo que es increíble es que Javier Arenas haga de Torquemada y que Fraga se dedique a decir quién está fuera de la Constitución y la Ley. El PP no hace política con el tema vasco, sino puro electoralismo. Es absolutamente distinto ser contrario a la ilegalización de Batasuna, que ser partidario de ETA. Pero confundir los términos da muchos votos en España.
Un plan independentista no supone dar un balón de oxígeno a ETA, sino que precisamente es encaminar el contencioso a vías exclusivamente pacíficas y al diálogo entre las distintas sensibilidades políticas.
Tema: Euskal Herria
Autor/a: Ibon Usandizaga
Medio de comunicación: Deia
0 Respuestas to “No al uso partidista”
Espera por favor
Deja una respuesta