Sin la implicación de la sociedad, todo el castillo se puede venir abajo

El Foro de Debate Nacional presentó el día 2 el diagnóstico que ha venido elaborando desde su nacimiento en octubre pasado, fruto del primer gran consenso logrado entre sus integrantes. Con la entrada en el nuevo año, el Foro inicia una segunda fase en la que, según destaca Martín Aranburu, «entramos con la misma voluntad de acuerdo».

Aranburu, uno de los portavoces del Foro de Debate Nacional y parlamentario de EA en la Cámara de Gasteiz, valora positivamente el trabajo realizado en estos meses y destaca que el Foro «se ha hecho un hueco en las agendas de los partidos, que cada vez nos toman más en cuenta». Sobre la segunda fase que acaban de dar inicio, que se centrará en acordar propuestas concretas con respecto a la resolución del conflicto político y a la construcción nacional, vuelve a insistir en la importancia de la participación de la ciudadanía. ­El sábado presentaron el diagnóstico realizado sobre Euskal Herria, tras el visto bueno dado por el plenario del Foro de Debate Nacional el 27 de diciembre. ¿Qué valoración hace de la participación y las aportaciones recibidas en la asamblea? La valoración es muy positiva respecto al camino labrado hasta el momento. Desde el principio nos pusimos unos objetivos muy importantes y, pese a ser más complicado, hemos intentado ser plurales, recoger las aportaciones de todos y no cerrar las puertas a nadie y, de hecho, hemos mantenido reuniones con todos los partidos que querían hablar con nosotros. Por todo ello, hay que decir que el plenario fue muy positivo, porque la participación fue muy amplia y plural. Y eso refleja que el Foro de Debate, aunque comenzó su andadura desde la humildad, se ha hecho un hueco en las agendas de los partidos, que cada vez nos toman más en cuenta. Es un proyecto que, con el tiempo, se ha fortalecido y que en el futuro se fortalecerá aún más. Eso se logrará a medida de que el Foro siga haciendo su camino, continúe probando que va en serio y llegue a acuerdos sobre esas importantes cuestiones que tenemos sobre la mesa.

­No obstante, a pesar de esa valoración positiva sobre la amplia y diversa participación, también hay ausencias. Ha habido ausencias y también han existido dudas. Cuando iniciamos nuestro camino, hubo voces que señalaron que ésta era otra intentona de la izquierda abertzale y que iba dirigida contra el plan Ibarretxe. Pero con el tiempo todos han podido comprobar que este proceso no va contra la propuesta de nadie y que en él tienen cabida todos los planteamientos. Y esa constatación está abriendo las puertas para que el PNV, poco a poco, tenga una participación más directa e importante en el Foro de Debate, si es que lo desea. Respecto a la acusación de que el Foro era un intento para la estructuración de la izquierda abertzale, la presencia de algunos de los que estamos en él deja bien claro que no es así. Es verdad que hay gente de la izquierda abertzale, pero también gente que no lo es; incluso, participan personas que ni siquiera son abertzales. ­¿Y cómo se cubren esas ausencias? Mediante información y el trabajo de cocina. Les informamos sobre lo que estamos haciendo y, al mismo tiempo, recibimos sus aportaciones. Por tanto, pese a no estar físicamente en el Foro, sus ideas sí lo están. Al fin y al cabo, no consideramos tan importante la presencia de un partido o de otro, ya que entendemos que para algunas formaciones resulta complicado estar en el Foro. Lo verdaderamente importante es que quieren estar con nosotros, reciben nuestro informes, los leen, nos reunimos, nos hacen llegar sus aportaciones, muestran su desacuerdo con éste o aquel aspecto, plantean su conformidad con aquel otro… Todo ello no hace más que demostrar que existe un interés hacia el Foro y el trabajo que está haciendo, que las puertas no están cerradas y que en el futuro la participación de los actualmente «ausentes» será más directa. En estos meses se ha comprobado que no somos catorce iluminados a los que nadie toma en consideración; de hecho, estoy convencido de que en la mayoría de las ejecutivas de los partidos hablan de nosotros.

­En la presentación del diagnóstico destacaron que lograr un análisis consensuado en la actual situación política y entre personas de sensibilidades tan diferentes es ya un paso adelante. ¿Resultó tan complicado? Aunque el Foro ya no consiga nada más, el hecho de consensuar un diagnóstico es un logro y valida el trabajo hecho hasta ahora. Sobre todo, porque se ha llegado a un consenso también en el aspecto de la estructura jurídico-política. Quiero decir que en el ámbito del euskara el acuerdo resulta más fácil, pero lograrlo en ese otro apartado es bastante más complicado.

­ ¿Y para qué utilizarán ahora el informe? ¿Qué uso tendrá? Si un día los partidos políticos se sientan en una mesa, puede ser un instrumento muy válido de cara a llegar a un acuerdo. Haremos llegar el diagnóstico a los agentes políticos y sociales, y en el seno del Foro se convertirá en la base para continuar con el debate. Hay que destacar el hecho de que llegáramos al consenso respecto a los derechos humanos; es decir, hemos constatado que en nuestro pueblo se produce una conculcación de derechos que nos afecta a todos y se refleja en muy diversas vertientes, sin entrar en si este derecho es más importante que aquel, porque ahí hubiéramos entrado en la subjetividad, lo que hubiera imposibilitado el acuerdo. Por tanto, hemos plasmado cuáles son los ámbitos en los que se produce esa vulneración y se ha planteado cómo puede superarse la actual situación. Ahora, de cara a plantear propuestas concretas, pese a que será una labor difícil, no lo será tanto como si no hubiéramos acordado un diagnóstico. Se convertirá en la base del trabajo a desarrollar en la fase de propuestas: un instrumento que nos ofrece una fotografía de la situación de Euskal Herria. ­Si ha resultado difícil consensuar el diagnóstico, no lo será menos hacerlo en el plano de las propuestas… No será fácil, no. Por ejemplo, si entramos a discutir qué es lo que debería hacer ETA o qué tendría que hacer el Gobierno de la CAV para superar el conflicto resultará muy complicado llegar a un acuerdo. Pero sí podemos lograr otra clase de acuerdo. Es decir, si existen diversas voluntades y diferentes partidos políticos han planteado sus propuestas, nosotros podemos entresacar conceptos coincidentes en esos planteamientos, que los hay, y conformar una propuesta. Eso resultaría más fácil. Si desde el Foro mantenemos la actual disposición al trabajo, implicación y voluntad de acuerdo, podremos seguir dando pasos. A partir de ahí, lo que hagan ETA o Ibarretxe es cuestión suya.

­Al igual que hicieran a la hora de llevar a cabo el diagnóstico, con el Foro de Aportaciones celebrado en Leioa, la intención del Foro de Debate Nacional pasa por que la ciudadanía participe en esta segunda fase. ¿Cómo se puede impulsar aún más la implicación ciudadana? Cuando debatimos sobre el Acuerdo de Lizarra-Garazi, consideramos que uno de los errores consistió en que aquel acuerdo fue fruto del trabajo de cocina entre los partidos. Y aunque esa labor es necesaria, no es suficiente: si la sociedad no se ve implicada en el acuerdo, cuando llega el desacuerdo entre los partidos todo el castillo se viene abajo. Eso es lo que ocurrió con Lizarra-Garazi. Es por ello que, desde el principio, apostamos por la participación e implicación directa de los ciudadanos. Y si hasta ahora lo hemos hecho por medio de las ideas recibidas en la página web y en el Foro de Aportaciones, que se repetirá en esta segunda fase, en adelante queremos recuperar y activar la figura de los Lizarra txikis. Es decir, acudir a los pueblos, organizar charlas, hablar con la gente e implicar tanto a los ciudadanos como a los organismos locales. Es una cuestión todavía a debatir, pero la idea está ahí.

­¿Qué valoración hace de la participación de la sociedad en la fase anterior? Buena, porque la gente ha participado. Pero hay un aspecto que se puede mejorar. La implicación ciudadana ha venido, sobre todo, del espectro social de la izquierda abertzale. Y aunque lo preveíamos y resulta lógico, quisiéramos que la participación fuese más amplia en el futuro. Ocurre lo mismo que con los partidos: a medida que sigamos adelante y continuemos trabajando, otros espectros sociales irán acercándose e implicándose, logrando así una mayor pluralidad en las aportaciones. Esperamos que así ocurra en el próximo Foro de Aportaciones del 14 de febrero.

­¿Son conscientes de que en el seno de la ciudadanía han creado ciertas expectativas? Las expectativas están ahí desde el principio, sobre todo porque en este pueblo la gente quiere que los partidos y los agentes sociales se sienten en una mesa y solucionen la actual situación, sea en el Foro de Debate o sea en otro ámbito. Sin olvidar que también existe el deseo de que se produzca una unidad abertzale. Y en la actualidad, la gente percibe un ambiente parecido a la época de Lizarra-Garazi, algo que la mayoría de esta sociedad ansía. Y cuando miran al Foro de Debate, ven a Batasuna, a EA, a AB, a sindicatos… y dicen «hay algo, tienen algo entre manos». Yo considero que esa presión sobre el Foro es buena, porque refleja que ha creado ilusión. Pero no queremos crear falsas expectativas ni ofrecer nada de antemano; lo único que podemos ofrecer es trabajo y voluntad de acuerdo.

Tema: Euskal Herria

Autor/a: Medio/Komunikabidea

Medio de comunicación: Gara

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